2020 ha sido un año de cambios en lo que respecta al servicio de sacrificio y despiece de Zubillaga-Oñati. Siguiendo su plan estratégico, tal y como estaba previsto, a principios de 2020 se puso en marcha la subrogación de la distribución, permitiendo a los carniceros mejorar y ampliar su servicio. Una vez puesto en marcha este, el otro gran reto del año llegó en marzo debido a la situación creada por la pandemia del COVID-19. Las instalaciones se acondicionaron aplicando las medidas de seguridad necesarias para poder seguir trabajando con garantías haciendo frente al Coronavirus. De esta forma, incluso en el periodo de confinamiento más duro, el servicio de sacrificio y despiece Zubillaga-Oñati continuó funcionando, garantizando el suministro de clientes y las reservas de carne ante el auge de los comercios locales, entre ellos las carnicerías.

Además, en 2020 se inició la transformación de las instalaciones y a principios de 2021 se estrenarán las nuevas oficinas, vestuarios y salas de reuniones.

Datos positivos

En cuanto a la facturación, el servicio de sacrificio y despiece de Zubillaga-Oñati ha facturado en el año 2020 un 8% más que en 2019, dando servicio a 918 explotaciones diferentes. De estas, 439 se ubican en Bizkaia (hay que tener en cuenta que no hay mataderos), 365 en Gipuzkoa, 94 en Álava y el resto en Navarra, Aragón u otras comunidades.

La producción general ha sido similar a la de 2019, con 1.450 toneladas en canal. El principal cambio viene de la producción ecológica, con 55 toneladas, duplicando el dato de 2019, una tendencia que aumenta considerablemente. En cuanto a la carne clasificada con la denominación de origen Euskal Okela, se produjeron 477 toneladas. Además, la producción de la sala de despiece creció un 31%.

Sin duda, el servicio de sacrificio y despiece Zubillaga-Oñati ha hecho frente con éxito a este año tan especial, y afronta con ganas a lo que traerá 2021.